INVESTIGANDO SOBRE LA IGUALDAD DE GÉNERO
LA IGUALDAD DE GÉNERO: UNA REALIDAD TODAVÍA LEJANA
La lucha por la igualdad es un reto que se extiende en todas las capas de la sociedad. La equidad entre mujeres y hombres es una meta a alcanzar en todos los ámbitos, incluyendo manifestaciones culturales tan seguidas en todo el mundo como los deportes. Sin embargo, la realidad es que la igualdad en el deporte está todavía lejos de conseguirse, y así lo reflejan numerosas cifras y datos relativos a atletas masculinos y femeninas.
Diferencias en la atención mediática
Una de las principales señales que indican que todavía falta mucho para alcanzar la igualdad en el deporte tiene que ver con la atención mediática que reciben las competiciones masculinas respecto a las femeninas.
La brecha de género se hace patente en los medios de comunicación, donde los eventos deportivos tradicionalmente practicados por hombres o los clubes masculinos reciben mucha más atención que los femeninos. En nuestro país, tan solo un 5% del espacio en la prensa deportiva especializada está dedicado a las mujeres.
Esta atención mediática se limita a algunos casos especiales, en eventos muy puntuales o cuando el deporte femenino cosecha grandes éxitos. Es el caso de los Juegos Olímpicos, donde la atención mediática se iguala. Hay que tener en cuenta también que, en el caso de España, las mujeres ganaron 9 medallas en las Olimpiadas, por 8 de los hombres, por lo que la atención mediática, en este caso, responde más a una razón “patriótica”.
También hay que tener en cuenta el tipo de atención mediática que se otorga a las deportistas femeninas. En muchos casos, los medios de comunicación se limitan a destacar su aspecto físico, perfiles de redes sociales o cuestiones que poco tienen que ver con su trayectoria deportiva.
Por otro lado, la mayoría de marcas y patrocinadores importantes siguen eligiendo como su imagen a deportistas masculinos. Siempre existen excepciones, pero normalmente las figuras de las grandes firmas son deportistas como LeBron James, Roger Federer, Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Lewis Hamilton y muchos más, que son los ídolos de los deportes mayoritarios en todo el mundo.
En nuestro país poco a poco esto va cambiando, gracias a los éxitos obtenidos por las deportistas españolas, y por la progresiva entrada de grandes patrocinadores en el deporte femenino, como es el caso de Iberdrola. Pero no hay ninguna ley que obligue a la igualdad en el deporte, del mismo modo que en el ámbito laboral sí se ha avanzado con la obligación de realizar un Plan de Igualdad.
El caso del fútbol
El fútbol es el deporte mayoritario en España y, probablemente, el más practicado a nivel global en todo el mundo. Pero también tiene el dudoso honor de ser uno de los que mejor reflejan que todavía queda mucho para lograr la igualdad en el deporte.
Para muestra, varios ejemplos.
No hay duda de que hay más hombres que practican fútbol de manera profesional. En concreto, según la UEFA el número de futbolistas masculinos profesionales en el mundo es de 137.000, mientras que solo hay 2.853 mujeres futbolista profesionales. Sin embargo, la cifra se ha duplicado en los últimos años y crece a ritmo de vértigo.
Lo que no crece a igual ritmo son los ingresos de hombres y mujeres en el deporte rey. Mientras los jugadores ganan cifras astronómicas, el deporte femenino ni siquiera tiene un convenio que regule unas condiciones laborales básicas: salario mínimo, derechos de imagen, prohibición de cláusulas anti-embarazo, etc.
De hecho, las futbolistas de la Primera División Femenina de España se han plantado recientemente para pedir unas condiciones laborales más justas. Para hacerse una idea de lo lejos que está lo que piden de sus homónimos masculinos, baste decir que solicitan un sueldo mínimo de 17.570 euros anuales para las futbolistas de Primera División, cuando un futbolista masculino de la Segunda División cobra un sueldo mínimo de 77.000 euros anuales.
En las competiciones internacionales, las desigualdades se hacen todavía más patentes. En la Copa del Mundo de Brasil 2014, la UEFA repartió 358 millones de euros en premios; en la Copa del Mundo de Francia 2015 de fútbol femenino, los premios a repartir fueron solo de 15 millones de euros. Una diferencia de 343 millones de euros.
Pero es que si nos vamos a la Copa del Mundo de Rusia 2018, los premios de la UEFA subieron hasta 400 millones de euros. En la Copa del Mundo de Canadá 2019, de fútbol femenino, los premios ascendieron a 30 millones de euros. Aunque se duplicó la dotación en premios para el fútbol femenino, el resultado final es que la brecha aumentó hasta 370 millones de euros.
La desigualdad en los sueldos, otro factor decisivo
Para hablar de igualdad en el deporte habría que hablar de igualdad en los sueldos. Sin embargo, es uno de los ámbitos donde las diferencias se hacen más patentes. Hay quien puede argumentar que los eventos deportivos son mayormente consumidos por hombres, y que son quienes más dinero generan. No les falta razón, pero también hay disciplinas deportivas en que las cosas están más igualadas, y aún así las diferencias son patentes: natación, tenis, gimnasia y un largo etcétera. Por ejemplo, los premios en los torneos de tenis son mayores en la categoría masculina que en la femenina.
Para comprobar la desigualdad que existe entre los ingresos de deportistas masculinos y femeninos solo hay que ver la lista Forbes de los 100 deportistas mejor pagados, donde solo hay una mujer, Serena Williams en el puesto 63.
La práctica deportiva en niñas y niños
Puede que en el pasado, el contexto social y los prejuicios impidieran a las mujeres tener un protagonismo destacado en el ámbito deportivo, aunque siempre han existido excepciones.
Sin embargo, en los tiempos actuales, la práctica de cualquier deporte es más accesible para ambos sexos. Sin embargo, no todo es poder, sino querer.
El último estudio de la Organización Mundial para la Salud (OMS) concluye que señala que el 70,4% de las niñas en España no cumplen con los niveles mínimos de ejercicio recomendados por la organización. En el caso de los niños, el porcentaje baja hasta el 56,3% (aunque sigue siendo preocupante).
Otro estudio, realizado entre 2006 y 2015 por el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, y avalado por el Consejo Superior de Deportes, señala que el porcentaje de niñas que no cumplen con los niveles de ejercicio recomendados por la OMS llega al 80%.
Por tanto, no se trata solo de factores económicos. La igualdad en el deporte también está relacionada con factores educativos. ¿Por qué las niñas practican menos deporte que los niños? ¿Cómo influye en ello la educación recibida en el ámbito familiar, educativo o en su entorno social?
Evidentemente, abrir un debate sobre este tema daría para muchísimo que hablar. ¿No quieren, no pueden o no les dejan? Cada caso es distinto y habría que estudiarlo de forma individualizada. En todo caso, los adultos deberían ser capaces de poner en marcha los mecanismos necesarios para que niños y niñas puedan realizar prácticas deportivas por igual.
La Ley del Deporte en España
Todo lo que se ha hablado hasta ahora está muy bien. Sin embargo, no se podrán sentar las bases para una igualdad en el deporte efectiva hasta que no se ponga en marcha una normativa que tenga entre sus prioridades la igualdad entre hombres y mujeres.
La Ley del Deporte actual data del año 1990 y está completamente obsoleta y apenas tiene en cuenta a las mujeres. Esta norma se olvida prácticamente de todos los deportes que no sean fútbol o baloncesto, y no digamos ya del deporte femenino.
En el último año se había iniciado la redacción de una nueva Ley para el deporte que incluyera entre los deportes profesionales al balonmano, fútbol sala, rubgy, voleibol y otros, además de incorporar normas relacionadas con la igualdad en el deporte y la conciliación de la vida laboral y familiar.
De momento, se han solicitado hasta 151 modificaciones de la ley, pero el consenso todavía no ha sido posible. ¿Las razones? La guerra del fútbol entre LaLiga y la Real Federación Española de Fútbol, y el estado de provisionalidad en el que ha estado el gobierno español en los últimos tiempos.
Lo que está claro es que lograr la igualdad en el deporte es otro paso imprescindible para lograr la igualdad entre mujeres y hombres en el global de la sociedad. Un camino que no será sencillo, pero que se debe recorrer entre todos.
LA ENTREVISTA DE TRABAJO
LE MONDE, 29-29 septiembre de 1875 (texto recogido por Enriqueta García y Aguas Vivas Català)
ASPIRANTE: Vengo por el anuncio, señora.
ENTREVISTADORA: Bien –dice la jefa de personal-. Siéntese. ¿Cómo se llama?
ASPIRANTE: Bernardo…
ENTREVISTADORA: ¿Señor o señorito?
ASPIRANTE: Señor.
ENTREVISTADORA: Dígame su nombre completo.
ASPIRANTE: Bernardo Fuster, señor de Vilarnau.
ENTREVISTADORA: Debo decirle, señor de Vilarnau, que actualmente, a nuestra dirección no le gusta coger a hombres casados. En el departamento de la señora Moreno, para la que nosotros contratamos al personal, hay varias personas de baja por paternidad. Es legítimo que las parejas jóvenes deseen tener hijos -nuestra empresa, que fabrica ropa para recién nacidos, los anima a tenerlos- pero el absentismo de los futuros padres y de los padres jóvenes constituye un serio handicap para la marcha del negocio.
ASPIRANTE: Lo comprendo, señora, pero ya tenemos dos niños y no quiero más. Además (el señor de Vilarnau se sonroja, y habla en voz baja) tomo la píldora.
ENTREVISTADORA: Bien, en ese caso, sigamos. ¿Qué estudios tiene?
ASPIRANTE: Tengo el certificado escolar y el primer grado de formación profesional de administrativo. Me habría gustado acabar el bachillerato, pero en mi familia éramos cuatro hermanos, y mis padres dieron prioridad a las chicas, lo cual es muy normal. Tengo una hermana arquitecta y la otra mecánica.
ENTREVISTADORA: ¿Dónde ha trabajado últimamente?
ASPIRANTE: Básicamente he hecho sustituciones, ya que me permitía ocuparme de los niños mientras eran pequeños.
ENTREVISTADORA: ¿Cuál es la profesión de su mujer?
ASPIRANTE: Es jefe de obras en una empresa de construcciones metálicas. Pero está estudiante ingeniería, ya que en un futuro deberá sustituir a su madre, que es quien creó el negocio.
ENTREVISTADORA: Volviendo a usted. ¿Cuáles son sus pretensiones?
ASPIRANTE: Pues…
ENTREVISTADORA: Evidentemente con un trabajo como el de su mujer y con sus perspectivas de futuro, usted deseará un sueldo de complemento. Algún dinero para gastos personales, como todo hombre desea tener, para sus caprichos, sus vestidos… Le ofrecemos 250 euros para empezar, una paga extra y una prima de asiduidad. Fíjese en este punto, señor de Vilarnau, la asiduidad es absolutamente indispensable en todos los trabajos. Ha sido necesario que nuestra directora crease esta prima para animar al personal a no faltar por tonterías. Hemos conseguido disminuir el absentismo masculino a la mitad; aun así, hay señores que faltan con el pretexto de que el niño tiene tos, o de que hay huelga en la escuela. ¿Cuántos años tienen sus hijos?
ASPIRANTE: La niña seis, y el niño cuatro. Los dos van a clase y los recojo por la tarde cuando salgo del trabajo, antes de hacer la compra.
ENTREVISTADORA: ¿Y si se ponen enfermos? ¿Tiene pensada alguna solución?
ASPIRANTE: Su abuelo puede cuidarse de ellos. Vive cerca.
ENTREVISTADORA: Muy bien, gracias, señor de Vilarnau. Ya le comunicaremos nuestra respuesta dentro de algunos días. El señor de Vilarnau salió de la oficina muy esperanzado.
La jefa de personal se fijó en él al irse. Tenía las piernas cortas, los hombros un poco encorvados, y casi no tenía cabello. “La señora Moreno odia a los calvos”, recordó la responsable de la contratación. Y, además, le había dicho: “mejor uno alto, rubio, con buena presencia y soltero”. Y la señora Moreno será la directora del grupo el año próximo.
Bernardo Fuster, señor de Vilarnau, recibió una carta tres días después que empezaba diciendo: “Lamentamos…” France de Lagarde.